El Ensayadero

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La mayoría, lugares oscuros llenos de atavíos entre panales de huevos, cortinas viejas con olor a alcanfor y lo que haya en el cuarto de San Alejo, otros con espuma importada, técnica y arquitectura al milímetro conservando los cánones de la ingeniería del sonido, con lo último en guarachas en equipos de amplificación y grabación, y donde el ECO es el principal ausente… desde el cuarto de chécheres que nadie voltea a mirar en la vieja casa, desde el patio de ropas donde un cubículo entapetado armado con madera cumple a la perfección su cometido, desde la habitación de la empleada que trabaja por días y no va a pernoctar, desde los espacios más diversos se conspira para reproducir ritmos y armonías, exorcizar demonios y miedos, entrar en trance con el canto y el trepidar de la percusión…El ENSAYADERO, ese lugar caliente y húmedo con ese olor permanente a ser humano flotando entre sus paredes, oscuro espacio donde se ahoga el sonido y la luz también, donde alternan los más diversos personajes, quizás sacados de la tragicomedia de la vida de un artista, procurando supervivencia en su tierra de la manera más austera, o de los pelaos de colegio que empíricamente dominan sus instrumentos y arman un combo para tocar covers, del artista más sonado en la temporada,  no importa si bien o mal los que allí convergen al fin y al cabo son, se preparan, aspiran, o simplemente buscan el rumbo de sus existencias siendo MÚSICOS, a quienes por cierto se les considera seres diferentes, como venidos de otro planeta con una sensibilidad especial y con el cerebro distinto al de los demás…con esa reputación y con la pauta que marcan siempre, y es, no nos digamos mentiras, acá, en Cafarnaúm, en Cali o donde sea,  manejar músicos salvo algunas muy pocas excepciones, es uno de los desafíos más complejos que puede existir, lo digo por experiencia….Pues esa condición que nos precede, mezcla de talentos y talantes, explota y se dispersa en éstos lugares mágicos y especiales, creando mantos espesos a veces, o livianos como el viento en otras ocasiones, la música es tan fantástica que permanece en el ambiente siempre que haya que visitar esos lugares,  no puede haber espacio más lógico para el placer del músico que EL ENSAYADERO.